El tiempo pasa, los aviones vuelan, los coches corren, los pájaros alzan las alas para así nunca caerse, las personas sienten amor, desamor, felicidad, tristeza, alegría, compasión y millones de sentimientos que podemos lograr, la vida transcurre sin que nos demos cuenta. No hay que perder ni un solo momento, ni un solo segundo, y nos tenemos que rebozar de sonrisas al despertarnos y antes de acostarnos. Tenemos que tener una persona especial en la que pensar a todas horas, una persona por la que sentir cosas increíbles, porque que seamos pequeños, no quiere decir que no podamos sentir grandes cosas. Que podemos volar, estirar las manos, y ser felices. Que podemos sentir, sobrepasar las nubes, y reírnos de tal manera que al final nos duela la barriga. No merece la pena dejar de sonreír, dejar de ser feliz, no hay motivos para dejar de hacerlo mientras que tengas fuerza y coraje. Está claro que la gente cambia, y la vida cambia con ellos. Pero eso es irremediable. Al fin y al cabo somos personas, personas que se equivocan, que aprenden de errores… es decir, estamos continuamente aprendiendo, continuamente enamorándonos más y más de aquella persona, continuamente disfrutando del momento o simplemente lamentándonos por algo que hemos hecho y pensamos que no deberíamos de haberlo hecho. Pero es así; El tiempo pasa, los aviones vuelan, los coches corren, los pájaros alzan las alas para así nunca caerse, las personas sienten amor, desamor, felicidad, tristeza, alegría, compasión y millones de sentimientos que podemos lograr, la vida transcurre sin que nos demos cuenta. Es todo como un gran círculo, todo se repite. Siempre la misma historia, el mismo cuento… Porque ya todos sabemos que la bruja de blancanieves era mala, y que rapuncel tenía el pelo más largo del mundo. Que la sirenita soñaba con salir a tierra firme y que el lobo de los tres cerditos se los quería comer. Tenemos que creer en nosotros mismos, y pensar que no debemos perder nada. Elegir entre miles de opciones e intentarlo todo en esta vida, porque muchas veces ya tenemos el no, pero tenemos que luchar por el sí. Tenemos que luchar por ser como somos, que nadie nos manipule, ser felices a nuestra manera, ser felices con quienes queremos serlo, y sobretodo ser nosotros mismos, porque si no, todo esto sería una gran careta. Y después de la careta, nada sale bien. Así que de nuevo nos toca llegar a la cima de la montaña con cuidadito para no caernos, dejando huellas por el camino a las personas que más nos quieren y que más queremos, dejando rastro para que así el día de mañana, estemos satisfechos por lo que hemos vivido. Porque no ha sido algo como un juego de azar. Al principio nos tiraron las fichas, pero poco a poco nosotros las fuímos moviendo y eso se debe el futuro y el presente. Porque a veces todo tiene sentido y muchas otras veces piensas; ¿Qué hago aquí? ¿Que qué haces aquí? Contagiar sonrisas. Ser persona con un corazón enorme, vivir hasta reventar. Querer, luchar, buscar, amar… Porque somos personas… Que tenemos algo en común; Esa gran capacidad de regalar sonrisas.
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