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6 jun 2011

A lo mejor, la comparación que te voy a hacer no te parece del todo adecuada, pero es una de las pocas formas con las que se puede explicar.Creo que tú y yo somos como un reloj. No pienses mal. Yo creo que tú eres un engranaje y yo tus agujas. Si tú no estás, yo no existo, y si yo no estoy tú no sirves. Y se sabe que los relojes duran y duran. Nada más que empiezan, no paran, llegaran hasta el final, por muchos golpes que le des, y por muchos olvidos que le hagas, siempre seguirán. Y ahora ya no sé si sabéis de qué hablo. Hablo de la amistad y los relojes. Una fina relación que los une. Y de una forma superficial no tienen nada que ver, pero yo los uno. 
 
Porque los relojes, a lo mejor se les cambia la hora, y te hacen confundirte. Eso es lo único diferente a la amistad. Diferente a ti. Porque tú me haces ser mejor. Me haces reírme. Me haces disfrutar de momentos en los que me gustaría no haberme metido. Me haces alejarme de los problemas contigo de la mano. Me haces sentir como si no importara nada. Porque no importada nada, solo tú y yo. Eres y siempre serás, una de mis mejores amigas, y lo sé porque cuando me preguntas que qué tal, sé que puedo tener el valor de decirte que mal. Y sé que tú me vas a ayudar. ¿Por qué? Porque eres genial.
A. (L)

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